Una empresaria y coleccionista de arte radicada en Nueva York buscaba transformar su residencia en Palma en un hogar permanente para ella, su pareja y su hija. El apartamento, situado en el codiciado distrito de Génova, ofrecía una ubicación envidiable pero presentaba una distribución poco generosa. Como apenas era posible realizar cambios estructurales en los muros, nuestro diseño tuvo que trabajar de manera creativa dentro del marco existente.
El apartamento se organiza en dos alas diferenciadas: un ala pública que recorre toda la longitud de la propiedad, y un ala privada con dos dormitorios, cada uno con su propio baño. Concebido deliberadamente en contraste con el estilo mediterráneo de moda, el interior adopta una estética metropolitana: vibrante, audaz y sofisticada. Suelos de madera maciza con altos rodapiés, una cocina abierta revestida de planchas metálicas color champán y mármol verde océano profundo, paredes de tonos intensos y una cuidada mezcla de mobiliario moderno y vintage enmarcan la colección de arte de la clienta. La disposición de dicha colección formó parte integral de nuestro trabajo.
En el ala privada, los dormitorios y baños fueron diseñados con un carácter propio: complementarios entre sí, pero cada uno con una atmósfera única. El resultado es un refugio fresco e inesperado en las Baleares: cosmopolita, personal y lleno de carácter.
