Una familia de cuatro personas buscaba un diseño interior contemporáneo para su recién adquirida villa en el distrito de Shunyi, al norte de Pekín. La villa forma parte de un complejo residencial cuya fachada, de aspecto tradicional —por no decir algo anticuado—, no podía modificarse. En el interior, sin embargo, gozamos de total libertad creativa.
El encargo fue muy claro: todo lo funcional pero invisible debía ser de la más alta calidad y fiabilidad. Curiosamente, aunque el propietario es un líder en el sector tecnológico, solicitó para su hogar soluciones técnicas sencillas, duraderas y de larga vida útil. Por ello, nuestro equipo de diseño priorizó sistemas de calefacción, refrigeración y electricidad de primer nivel, además de elegir suelos de madera natural, robusta y procedente de Suecia, para toda la vivienda.
Las estancias, anteriormente de formas poco prácticas, fueron reorganizadas para lograr una distribución más inteligente y eficiente. Las superficies y acabados se concibieron con una sensibilidad escandinava, donde tonos suaves y matizados aportan vitalidad a una base serena de paredes blancas y maderas claras.
